Comportamiento del perro y genética: ¿se puede educar?

Comportamiento del perro y genética: ¿se puede educar?

El rol de la genética y sus efectos sobre el comportamiento del perro es un tema que quiero tratar como parte de la pregunta más amplia: ¿se puede modificar totalmente el comportamiento del perro?

Muchos propietarios pretenden cambiar completamente el comportamiento de su perro. Que no tire, que no ladre, que preste atención, que no haga destrozos, que no persiga las bicicletas etc.

Efectivamente en un diagnóstico emergen frecuentemente varios “problemas” a la vez. Todos se pueden redirigir y contener. Sin embargo en el intento de moldear el comportamiento del perro para que se ajuste lo más posible a nuestras necesidades nos olvidamos de lo que es el temperamento propio del perro.

Cuando tenemos a un cachorro, creemos que es como una pizarra en blanco y que lo que marcamos con la educación determinará su conducta. Esto en parte es muy cierto. La socialización, la adecuada estimulación y la educación temprana son fundamentales en las primeras etapas de vida de un cachorro.

Si embargo lo que se puede denominar temperamento, como conjunto de las características personales, o personalidad, es parcialmente condicionada por la genética.

De hecho algunas cualidades distintivas se transmiten de generación en generación y persisten en el tiempo.

Hablamos de la tendencia por ejemplo a ser sociables, a ser sensibles, en relación a determinados sucesos.

Descubriendo la componente genética del comportamiento

Por supuesto el ambiente y los condicionamientos externos son determinantes pero no hay que olvidar que hay una componente genética del comportamiento. Algunos tratos de la personalidad se pueden heredar. Por ejemplo, el miedo es un aspecto fuertemente heredable.

Muy frecuentemente se subestima la influencia de la genética. Por ejemplo se puede pedir que un perro de caza no tenga instinto de caza?  

En la evolución y la selección de las razas, se han ido diferenciando aspectos morfológicos en cuanto a la apariencia. Sin embargo los perros difieren también por sus habilidades comportamentales. Algunas de estas habilidades son innatas, o sea no mejoran significativamente con la experiencia.

Además todos los perros vienen con su personalidad y tendencias actitudinales, dictada por los efectos de la selección genética o de la herencia de las características parentales, con consecuencias tanto positivas como negativas. Al mismo tiempo hay que considerar también que el comportamiento es el resultado de influencias internas – hormonas, patógenos, y nutrientes.

 

¿Que hacer frente a problemas de comportamiento?

 

En un plan de modificación del compòrtamiento del perro siempre hay que fijar unos objetivos realistas. En la análisis inicial hay que tener en cuenta cuanto el comportamiento pueda estar condicionado por el factor genético.

Podemos hacer mucho para hacer que los perros tengan un mayor bienestar. Através de un manejo adecuado, una comprensión de sus estados de ánimo a traves de la lectura de su lenguaje corporal, con la ayuda de pautas de educación y tratamiento de modificación de conducta. Podemos aumentar su autoconfianza, su autogestión y control de las reacciones, evitando situaciones de estrés, trabajando el vínculo perro-propietario. Sin embargo no podemos cambiar radicalmente lo que ellos son.

Los perros son el resultado de una selección continua para que desempeñen una función de protección, de trabajo y de compañía. Hemos modificado su comportamiento innato para que se acoplan a sus “funciones”. Sin embargo hay que tener en cuenta que el comportamiento del perro é un conjunto complejo.  Es fruto tanto de la influencia genética como de los factores ambientales.

En resumen, cuando se aborda un plan de educación, habría que evaluar el perro en su totalidad. Considerar su índole, su historia, las relaciones que ha tenido, el grado de socialización que ha tenido. Si ha sufrido eventuales traumas, cual es la forma en que se trata habitualmente. ¿Cual es la origen de los problemas? Observamos el estado emotivo del perro, las características de su raza y tratos genéticos. Se puede hacer un programa de modificación de conducta, teniendo en mente los objetivos que se pueden realizar según el potencial que ofrece el perro, y en función de las capacidades del propietario.

 

La genética del comportamiento del perro

Se han realizado diferentes estudios sobre las diferencias entre razas. En uno de ellos se fijaron unos parámetros clave. Por ejemplo la excitabilidad, la actividad general, la reactividad hacia niños, el ladrido excesivo, la demanda de atención, la defensa territorial.  El ladrido de protección, la agresividad hacia otros perros, la actitud para ser entrenado, la destructividad, la facilidad para el juego. Comparando las razas en base a estas características, algunas resultaron más propensas que otras a presentar determinados tratos comportamentales. Por ejemplo el Beagle resultó ser menos fácil de entrenar. El Pastor Alemán más propenso a la agresividad territorial, pero con mucha facilidad para el aprendizaje. El Golden retriver se muestra poco excitable, poco agresivo y muy apto a seguir un programa de entrenamiento. Otras escalas han sido utilizadas en diferentes estudios. De esta forma encontramos varios intentos de clasificación del comportamiento según la raza. Por ejemplo se ha registrado una alta reactividad in French Poodle, una baja agresividad en el English setter.

Genes y agresividad

Un aspecto sin duda interesante es poder evaluar cuánto influye la genética sobre la tendencia a la agresividad. Últimamente se han llevado a cabo varios estudios que intentan identificar las relaciones entre la agresividad canina y los genes que están involucrados en los neurotransmisores en el cerebro.
El sistema nervioso central y sus neurotransmisores, así como las redes intrincadas de receptores juegan un papel clave en el estudio de la genética conductual. De hecho la serotonina y la dopamina son neurotransmisores en el cerebro y tienen una función importante en el control del comportamiento.
Los sistemas de neurotransmisores tienen muchos receptores y enzimas diferentes que regulan la producción y la descomposición de las sustancias psicoactivas.

El estudio sobre el efecto control de los genes sobre estas reacciones puede dar respuestas a varios interrogantes. Por ejemplo porqué algunos individuos más que otros son susceptibles de presentar un comportamiento agresivo cuando están sometidos a estrés.

Este curso de investigaciones puede derivar en el desarrollo de test genéticos. Así se podrá detectar la predisposición a ciertos tipos de agresividad y de miedo. Además de resultar indispensable para poder definir tratamientos más específicos y más eficaces.

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