Perro con estrés: Todo sobre el estrés en perros Adiestramiento Canino Barcelona

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Un perro con estrés sufre malestar y puede desarrollar graves problemas de comportamiento. Previene y resuelve problemas de comportamiento eliminando el estrés de tu perro.

Porque es importante reconocer un perro con estrés.

Es indispensable entender y saber reconocer un perro con estrés porque el estrés es un factor importante de malestar. Además, debido al estrés, se pueden generar muchas enfermedades y problemas de comportamiento.

el estrés y los perros

Qué es y cómo se produce el estrés. Definición y mecanismo del estrés. Fisiología del estrés.

El estrés es una tensión nerviosa que se debe a una reacción natural fisio-psicológica del organismo. Un perro con estrés está sometido a situaciones que activan un mecanismo de adaptación de parte del sistema nervioso. Dicho en otras palabras, debido a una situación estresante, viene estimulado el axis hipotálamo – hipófisis – cortex surrénal. Por lo tanto, en la sangre de un perro con estrés empiezan a circular hormonas. Primero se produce adrenalina y noradrenalina. Estas hormonas predisponen el perro a la acción amplificando la reactividad y la fuerza y alterando los tiempos de reacción. El efecto de adrenalina y noradrenalina dura pocos minutos.

Contemporáneamente el organismo secerne cortisol, una hormona cuyo efecto perdura días. Si los eventos estresantes se repiten antes de que se extingue el efecto del cortisol, el hipocampo no logra controlar la secreción de hormonas. Así el sistema fisiológico de un perro con estrés no logra cumplir con las funciones normales, requeridas por el organismo. Por consecuencia el sistema inmunitario se debilita y el perro se vuelve vulnerable a las enfermedades físicas y psíquicas. A veces este desequilibrio puede llevar a incluso a la muerte.

En definitiva, el estrés se produce cuando hay desequilibrio entre las demandas externas e internas y las capacidades individuales de gestionarlas. Por lo tanto, el perro con estrés se encuentra con una necesidad de adaptarse a unos estímulos. Al no poder hacer frente a este desequilibrio, por las causas que veremos a continuación, puede llegar a enfermarse y a tener problemas de comportamientos.

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Diferencia entre un estrés positivo y uno negativo. Eustress y distress.

Existe también un estrés “positivo” – el eustress – que corresponde a una reacción de estrés beneficioso para la activación de ciertas competencias. Sin el eustress, no se produciría un normal y necesario estado de alerta físico y psicológico para enfrentar una amenaza. Es decir, el eustress sirve para incrementar la eficiencia física y psicológica. Pero, si el estado de alerta permanece en el tiempo y se intensifica, se habla de distress. El distrés es el que comúnmente se denomina estrés. Un perro con estrés experimenta una drástica reducción de bienestar. Se trata de una alteración patológica debida al elevado nivel de estrés o de su larga duración.
Como las personas, los perros gestionan el estrés de forma muy diferente. Es decir, la capacidad “compensatoria” es subjetiva. Cuando esta llega al límite subjetivo, se desencadenan las enfermedades.

Efectos del estrés

Elevados y constantes niveles de cortisol en la sangre debilitan el sistema inmunológico. Un perro con estrés crónico, puede sufrir varias enfermedades. Por ejemplo, úlceras, alteraciones cardiovasculares, cardiopatías, hepatopatía, alergias, desórdenes reproductivos, exceso de micción, diarrea, pérdida del apetito o exceso de apetito, mal olor del manto y del aliento. Además, un perro con estrés puede tener reacciones comportamentales excesivas e inadecuadas. A causa del reducido umbral de tolerancia un perro con estrés puede presentar destructividad y ladrido excesivo. Por otra parte, puede presentar intranquilidad, timidez o agresividad, miedo y ansiedad.

Problemas de comportamientos que pueden derivar del estrés:
● conductas destructivas,
● aumento de miedos,
● ansiedad por separación,
● agresividad,
● exceso de ladridos,
● exceso de actividad,
● conductas compulsivas y estereotipias,
● conducta higiénica inadecuada.

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Factores de estrés

Vivir en la ciudad, con los ritmos que conlleva, causa estrés no solamente en las personas. También los perros sufren de estrés, especialmente en entorno urbanos, pero también fuera de la ciudad, por otras causas.
A continuación, presentamos situaciones que predisponen a la insurgencia de un estado de estrés. Por lo tanto, invitamos a tomar conciencia de ellas y hacer lo posible para controlarlas y prevenirlas.

Factores ambientales

● Excesiva contaminación acústica.
● Demasiado calor, demasiado frío.
● El perro no dispone de un sitio “seguro” donde descansar sin ser molestado.
● Cambio de domicilio.
● Aislamiento social, el perro pasa mucho tiempo solo.

Factores fisiológicos

● Excesiva o insuficiente actividad física.
● Hambre o sed.
● Enfermedades.
● Cirugías.
● Alimentación no equilibrada o inadecuada a las necesidades del momento.

Factores psicológicos

● Miedo y ansiedad derivados por falta o carencias de socialización (Link 1) o traumas o exposición excesivas a un estímulo que causa estas emociones.
● Nivel de excitación elevado (arousal) causados por exceso de actividad o refuerzo de conductas.
● Insuficiente estimulación mental.
● Haber sufrido agresiones o amenazas.
● Traumas o accidentes.
● Cambio de propietario.
● Llegada de un bebé u otro perro en familia.
● Relación deteriorada con el propietario basada en castigos, rabia, imposiciones.
● Manejo inadecuado en el paseo (Link 2).
● Falta de rutina y consecuente inseguridad de lo que va a suceder en el inmediato futuro.
● Frustración, también en función de las exigencias de la raza.
● Exceso o falta de atenciones y de contacto.
● Vivir emociones contradictorias, a causa por ejemplo de comportamientos incoherentes y oscilantes del propietario.
● Falta de estabilidad emocional en familia.
● Interacciones inadecuadas con niños pequeños.

Exceso de actividad

Actividades llevadas con intensidad pueden generar estrés sobretodo en algunos individuos. Por ejemplo, las clases de Agility, dependiendo del nivel de exigencia y del tipo de relación que el perro tiene instaurada con el propietario, no son recomendables. Los perros de trabajo – para ciegos, rastreo, policía, etc — suelen sufrir de un nivel de estrés mayor de lo normal.
Hay que tener cuidado también de las clases de cachorros cuando no son supervisadas por un profesional y que resultan muy excitantes para los perros en una etapa crítica.

Estrés en casa

La presencia de niños pequeños en casa, que no saben aún cómo interactuar con el perro, que no tienen frenos y no son capaces de respetar las exigencias del perro, puede contribuir fuertemente a crear un perro con estrés.
Un perro con estrés puede ser el resultado de dinámicas domésticas inadecuadas. Por ejemplo, cuando hay episodios de conflictos y violencia entre miembros de la familia, constante excitación en casa, y continuo paso de gente que va y viene.

Clásicas fuentes de estrés

● Veterinario,
● Peluquería canina,
● Coche,
● Sitios angostos,
● Sitios con mucha gente,
● Sobrepoblación (en perreras).

Reconocer el estrés. Observa tu perro.

Es importante saber reconocer un perro con estrés porque el estrés constituye un indicador primordial de su bienestar. Las síntomas y manifestaciones comportamentales que derivan del estrés son muchas. Las formas de estrés más leves pueden ser acompañadas de la comparsa improvisa de caspa, más evidente en perros de manto negro. Durante una situación estresante, como puede ser la visita al veterinario, en la sala de espera el perro puede jadear, bostezar, lamerse o rascarse el morro, y puede aumentar su reactividad, por ejemplo, ladrando a desconocidos.

Otros síntomas que siempre hay que considerar y evaluar de acuerdo al contexto:
– jadeo intenso no consecuente a actividad física,
– secreción nasal,
– almohadillas húmedas,
– temblores,
– rechinar de dientes,
– mirada fija e intensa,
– pasividad (indefensión aprendida)
– parpadeo,
– mal olor del manto y del aliento,
– comportamientos compulsivos y redirigidos,
– morder la correa,
– el perro se sacude,
– falta de concentración,
– pérdida de la memoria de ejercicios aprendidos.

Las señales del estrés

Las señales se pueden dar también en contextos familiares y su significado es más bien apaciguador y calmante hacia los otros miembros del grupo. A más hay que mirar la frecuencia y el contexto.
Las señales de calma son, por ejemplo: lamerse la cara, bostezar, permanecer quieto en forma rígida, girar la cabeza hacia el lado opuesto de quien está de frente, llegar despacio a la llamada.

A nivel fisiológico, un perro con estrés puede presentar alteraciones de la frecuencia cardíaca, temblores, pérdida o exceso de apetito, mal aliento, mal olor, incluso canas prematuras. En los casos de estrés crónico los perros son inquietos, incapaces de calmarse y de concentrar la atención en algo si no por un tiempo muy limitado. Al contrario, pueden estar horas aparentemente tranquilos, lamiéndose o mordisqueándose, a veces provocándose heridas. Además, pueden manifestar comportamientos repetitivos, – conductas estereotipadas – como por ejemplo perseguirse la cola o fijarse en los insectos. Pueden tener reacciones inapropiadas de agresividad y miedo. A su vez éstas reacciones causan más estrés, instaurando un círculo vicioso.

Eliminar el estrés

La primera cosa que hay que hacer es reconocer los factores que puedan causar el estrés. Por un lado, hay que verificar si ha habido alteraciones de la rutina. Estas pueden ser traumas o eventos excepcionales como un accidente, cambiar de casa o propietario, la llegada de un bebé o la adopción de otro perro. Por otro lado, hay que analizar los eventuales problemas crónicos como una relación no satisfactoria con el propietario, un ambiente poco estimulante, o la contaminación acústica. Habría que prevenir y eliminar estos factores.
Acostumbrar a la llegada de un bebé

Por ejemplo, es usual que con la llegada de un bebé, los dueños impidan al perro el acceso a la habitación donde antes acudía sin problemas. Pues hay que ir habituando el perro con antelación para que el perro no asocie este cambio con el bebé mismo. Esta situación si es improvisa resultará demasiado estresante y se pueden comprometer los equilibrios de la entera familia.
Alternativas para desahogar la tensión

Otro aspecto del estrés el exceso de actividad (Link 4). Muchos propietarios creen que el perro tenga que desahogar la tensión acumulada a través de juegos desenfrenados con otros perros o jugando con la pelota. Este es un error puesto que el perro puede sufrir por un alto nivel de excitación prolongado. Al contrario, sería preferible hacer paseos tranquilos, interactuando con perros de vez en cuando y hacer juegos de olfateo, como por ejemplo buscar un objeto escondido.

Educación, adiestramiento y estrés

El método educativo basado en la teoría de la dominancia (Link 4) que legitima el maltrato, el castigo y los tirones de correa tiene muchos efectos negativos. Al contrario, hay que establecer una relación basada en la confianza donde la comunicación sea clara, coherente y calmada. El perro no es un interlocutor pasivo sino activo, capaz de entender y tener un comportamiento proactivo. La elección de un buen educador (Link 5) o adiestrador de perros, es crítica para conseguir resultados en este sentido.

Programa anti-estrés

En caso de un perro con estrés, os proponemos una guía de pocos pasos para implementar un programa anti-estrés.
1. Saber reconocer los síntomas de estrés y sus posible causas.
2. Reducir o eliminar las causas del estrés.
3. Estimular los perros mentalmente más que físicamente mediante actividades de rastreo y olfateo.
4. Aplicar masajes relajantes y terapias alternativas para reducir el estrés.
5. Evaluar con un profesional una revisión del comportamiento del perro y su rutina diaria con el objetivo de mejorar la relación entre perro y propietarios. (Link 6)
6. Actuar un programa de desensibilización a ciertas fuentes de estrés.

En resumen, el estrés es la raíz de desequilibrios mentales, emocionales y físicos. Saber reconocer y actuar para prevenir e eliminarlo es indispensable para el bienestar del perro.

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Autor: Valeria Bernabei

www.personaldogtrainer.org

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