Perros agresivos: Una vista panorámica Adiestramiento Canino Barcelona

perros agresivos

¿Piensas tener un perro agresivo?

Qué es la agresividad, tipos de agresividad, factores que predisponen a la agresividad y posibles tratamientos.

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Introducción

Identificar y tratar a los perros agresivos es un tema muy delicado y crítico. Al igual que otros problemas de conducta, recomendamos que el estado de los perros sea evaluado por un profesional.

A continuación, presentaremos el problema de la agresividad hablando de cuando se considera unos perros agresivos. Analizaremos algunas de las causas por las cuales se han vuelto reactivos o agresivos. Daremos consejos de cómo abordar y controlar situaciones de agresividad. Sin embargo, es muy ambicioso cubrir este tema por completo, así que ampliaremos algunos contenidos en otros artículos. 

Los perros agresivos

Reactividad y agresividad

Es difícil establecer cuando unos perro son reactivos y cuando son perros agresivos, pero hay diferencias.

Unos perros reactivos son unos perros que responden a unos eventos con una reacción de intensidad mayor de lo normal. Ejemplos que indican reactividad son, por ejemplo: ladrar, lloriquear, jadear, estar en un estado de hipervigilancia y de nerviosismo, dificultades para responder a las órdenes más básicas.

La reactividad se debe a un estado de estrés y ansiedad intensa. Y así sucesivamente la reactividad puede incrementarse hasta que los perros lleguen a un estado agresivo. En otras palabras, el individuo se desborda hasta desembocar en manifestaciones de agresividad.

La definición de agresividad que os proponemos es la del Dr. James O’Heare, uno de los máximos expertos en comportamiento canino

“Un perro se define agresivo cuando ataca, intenta atacar, o amenaza con atacar otro individuo”.

 

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La escala del estado emotivo lleva a la agresividad

Las señales de calma

Las primeras señales que pueden indicar un estado emotivo alterado son en realidad expresiones de apaciguamiento o señales de calma. En determinados contextos y frente a ciertos estímulos los perros expresan un estado emotivo con su lenguaje corporal.

A través de las señales de calma los perros quieren comunicar su estado emocional, intentan ser conciliador con su interlocutor e auto calmarse.

Unos ejemplos de estas señales son: bostezar, parpadear, lamerse los labios.

Recordamos que la lectura del lenguaje canino siempre debe realizarse en conjunto con el análisis del contexto.

Si el propietario ignora estas primeras señales de malestar, los perros, puestos en las mismas circunstancias o más intensas, y bajo los mismos factores de estrés o después de repetidas experiencias estresantes, reaccionarán con más intensidad, hasta que el ataque resulta su último recurso.

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Saber interpretar las señales de calma es de suma importancia para prevenir. Los perros agresivos han experimentado que las señales de calma no han funcionado para lograr sus objetivos. Por haber reprimido las primeras señales, las expresiones de reactividad se han transformado en verdaderas manifestaciones de agresividad.

Los ataques de perros agresivos son casi siempre prevenibles y evitables. Aunque hay un tipo de agresividad – la agresividad impulsiva – que aparece repentinamente y muy frecuentemente está asociada a un problema de salud. Es muy poco frecuente y se verifica mayormente por no haber sabido detectar precozmente una escala de agresividad.  La escala de agresividad prevé un cierto umbral de reactividad, pasado el cual, es más difícil revertir y modificar la conducta.

En pocas palabras, los perros pueden mostrar señales de reactividad y no llegar a atacar, y otros se vuelven perros agresivos. 

 

Escala de la agresividad en perros

Escala de la agresividad en perros

La escala de la agresividad

Lo que lleva de uno a otro estado es una secuencia de comportamientos que se pueden frecuentemente observar y de los cuales es recomendable investigar las causas.

Señales de calma, indicadoras de una situación de estrés, en la cual el perro comunica su malestar:

Bostezar
Lamerse los labios
Desviar la mirada
Alejarse
Voltear la cabeza

Señales de alerta, indicadoras de una situación de aumento de reactividad:

Temblar
Jadear
Orejas hacia atrás o hacia adelante, según postura agresiva o defensiva.
Ralentización de los movimientos.
Pelo erguido
Ojos de ballena, con pupila dilatada, cuando se ve el blanco de los ojos.

Señales de incertidumbre sobre cómo enfrentar una situación:

Boca cerrada
Inmovilidad
Tensión

Señales de amenaza, indicadoras de una situación al límite:

Mostrar los dientes
Gruñir
Ladrar

Ataque de agresividad:

No todas las señales se dan ni todos los individuos las expresan de la misma manera. Este esquema tiene como objetivo indicar las señales más comunes previas a un ataque de agresividad para fomentar el conocimiento del lenguaje canino y la prevención.

Observar la conducta y la postura de los perros: levantar belfos, gruñir, morder, postura defensiva o agresiva es clave para saber reconocer una actitud reactiva y saber evitar situaciones más conflictivas.

perro agresivo

Tipos de agresividad

Es importante saber que existen diferentes tipos de agresividad, dependiendo del blanco hacia quien se dirige, el contexto en el cual se desencadena y la postura que asume el perro.

Citamos a continuación algunos tipos de agresividad sin poder cubrir todos ni profundizar en cada uno de ellos.

Hacia otros perros

Generalizada hacia todos los perros o algunos perros en especial.
Agresividad intrasexual, entre perros del mismo sexo.
Agresividad inducida o reforzada mediante el manejo incorrecto de la correa.

Hacia las personas, dentro el grupo – hacia los propios miembros de la familia, y fuera del grupo, hacia personas desconocidas.

Territorial o defensiva. 

Perros agresivos hacia objetos en movimiento y agresividad depredadora.

Todos estos tipos de agresividad requieren una correcta diagnosis y un tratamiento adecuado a cada caso.

Las primeras dos cosas que hay que hacer cuando hay un perro agresivo en casa

Descartar un problema físico – orgánico
Evaluar el riesgo que constituye el perro para los miembros de la familia y la sociedad

Cuando se considera que el propio perro sea agresivo hay que llevarlo al veterinario para que este realice una revisión completa para descartar que un problema físico sea la causa de la agresividad. Esto vale especialmente si el perro se ha vuelto agresivo repentinamente.

De hecho, un perro que tiene dolor tiene menor capacidad de tolerancia y es más propenso a ser agresivo.

Los perros agresivos se pueden tratar. Pero es imprescindible que antes cualquier decisión o acción al respecto se evalúe el riesgo que represente para todos. Un etólogo clínico se encarga de esta evaluación y de aconsejar el tratamiento adecuado.

Factores que predisponen a la reactividad y a la agresividad

Miedo por falta de socialización o por experiencias traumáticas

El estímulo causa el miedo porque en el cerebro se ha asociado a algo negativo. Cuando se presenta el estímulo – sonoro, visivo, olfativo – los perros comparan el estímulo con sus anteriores experiencias. Si no tienen experiencias previas o tienen experiencias negativas, los perros prueban miedo y lo expresan o con la evitación – huida – o con el ataque – agresividad.

Un perro con miedo vive en estado de alerta, bajo estrés. Por consecuencia reacciona con una respuesta exagerada a un estímulo que le produce miedo.

Posible solución

Bajar los niveles de estrés.
Poner el perro en condiciones de observar la situación sin que le invada el estímulo.
Presentar el estímulo a un nivel tal por lo cual el perro no presente comportamientos reactivos en respuesta al estímulo.
Aumentar la intensidad y la frecuencia del estímulo gradualmente asegurándose que no se produzca una respuesta reactiva y asociándolo a un premio.
Dar al perro la posibilidad de huir en lugar de atacar, llevándolo con una correa larga, a una distancia prudencial de la fuente del miedo.
Además del miedo y de la inseguridad, la falta de socialización, el refuerzo involuntario por parte del propietario, y causas orgánicas pueden ser factores que causan que el perro sea agresivo.

Inseguridad

Se habla de inseguridad como la incapacidad de gestionar una situación incómoda. Cuando el perro es inseguro interviene la emoción como el estrés y la ansiedad. Los perros no controlan la emoción porque el nivel del estímulo sobrepasa la capacidad del animal. Por consecuencia el perro sobrereacciona porque la situación es muy tensa y el propietario no sabe qué hacer.

Un perro sobreprotegido, que no ha tenido experiencias en cantidad y variedad, que no ha experimentado, sólo, o que no ha sido guiado correctamente y coherentemente puede desarrollar inseguridad.

Un perro blanco agresivo

Posible solución

Hay que dejar que los cachorros aprendan por sí solos, para que ganen autoconfianza.
En caso de perros adultos, reforzar cualquier conducta que muestre autonomía.
Una obediencia básica ofrece unas herramientas al perro y al propietario para saber anticipar y gestionar situaciones diversas.
Manejo adecuado de la correa.
Disminuir la ansiedad, ejercitando el olfato con juegos específicos.
No sobreestimular con actividades físicas intensas, respetar los tiempos de descanso y relax, fomentar la calma.

Falta de socialización

Una falta o escasa socialización en edad sensible puede comportar una mayor predisposición a la agresividad defensiva o la agresividad por miedo.

En particular los cachorros no tienen las ocasiones suficientes para interactuar con otros perros en una etapa en la que aprenden a reconocer e imitar el lenguaje de sus congéneres.  

Un perro adoptado es más susceptible de presentar deprivación sensorial, o sea falta de los estímulos fundamentales, como el juego con otros perros, el contacto humano, la exposición a ruidos, etc.

También la inundación, que es el exacto opuesto, o sea un exceso de estímulo negativo, puede provocar miedo, fobias y reacciones agresivas.

Posible solución

Bajar los niveles de estrés.
Poner el perro en condiciones de observar la situación sin que le invada el estímulo.
Presentar el estímulo a un nivel tal por lo cual el perro no presente comportamientos reactivos en respuesta al estímulo.
Aumentar la intensidad y la frecuencia del estímulo gradualmente asegurándose que no se produzca una respuesta reactiva y asociándolo a un premio.
Dar al perro la posibilidad de huir en lugar de atacar, llevándolo con una correa larga, a una distancia prudencial de la fuente del miedo.

 

Refuerzo involuntario de parte del propietario

Cuando dos perros se encuentran o se miran con la intención de saludar o jugar, muchos dueños les pegan un tirón, les gritan o les castigan.

Además, algunos de ellos tienen puesto un collar de ahogo que provoca dolor. Cualquier tirón, como castigo, se asocia al encuentro con otro perro. La experiencia se vuelve negativa. Es el origen y el refuerzo de buena parte de la agresividad entre perros.

Cómo en otras ocasiones hemos afirmado, la conducta se refuerza a base de asociaciones positivas y negativas. El castigo es un refuerzo y fomenta la conducta que en este momento muestra el perro. En este caso se producen dos resultados contraproducentes: 1. Se asocia a otro perro con un estímulo negativo; 2. Se refuerza el comportamiento agresivo.

De hecho, si se añade un castigo positivo se provoca una agresividad defensiva, si se quita un estímulo agradable se puede producir frustración.

Ninguno de los dos sirve para adiestrar y modificar la conducta para que el perro sepa qué hacer en una determinada circunstancia.

Posible solución

Evitar cualquier tirón o actitud negativa preventiva o correctiva. Menos utilizando un collar de castigo.
Aprender a controlar el perro sin que tire de la corra.
Evitar un encuentro si el propietario no está preparado para gestionarlo.
Premiar cuando se produce un encuentro entre perros, cuando esto no haya causado un conflicto.

Actitud ideal del propietario

Conocer los principios básicos del aprendizaje y aplicarlos en los momentos adecuados.
Llevar premios para reforzar las conductas deseadas. Si el perro está tranquilo o pendiente de nosotros, por ejemplo. En la calle esto crea un hábito que servirá de apoyo y guía para situaciones de mayor estrés.
Permanecer en control de la situación: estar al pendiente del acercamiento de otros perros, saber medir la tolerancia del propio perro, no inducir un extra carga de estrés exponiéndolo a situaciones que no sabría soportar.
Sabiendo que las situaciones de conflicto conllevan mucho estrés para todos, hay que mantener la calma en todo momento. Teniendo como primario objetivo la seguridad de perros y personas.

 

Perro con bozal agresivo

Enseñar órdenes de control o alternativas

Presentar una conducta alternativa es un método que permite al perro encontrar una manera alternativa de comportarse frente a un estímulo.
Primero se practica la orden. Por ejemplo, mira. Después esta se utiliza para dar una opción al perro cuando este se muestre inseguro o inicie a dar señales de reactividad.

Perros agresivos en familias con niños

La agresividad más peligrosa y trágicamente más común, y aparentemente injustificada, es la que se produce en ámbito doméstico.

Generalmente el perro de la familia muerde a un niño. Los niños son un blanco muy frecuente para perros agresivos que han mostrado con anterioridad muchas señales de calma primero, y después de reactividad. Y todas estas se han castigado o ignorado. El perro que vive en una casa con un niño es mucho más propenso a desarrollar estrés y ansiedad, precursores de una conducta reactiva y agresiva.

Recomendaciones:

Cuando en casa hay niños pequeños, en edad preescolar, multiplicar las atenciones.
Nunca dejar interactuar un niño sólo con el perro, sin supervisión consciente y preventiva de parte de un adulto.
Vigilar el estado emocional del perro sabiendo leer su lenguaje corporal.
A las primeras señales de calma, asegurarse que el perro deje de interactuar con el niño y descanse en un lugar seguro.
Si se ha producido ya una situación de posible amenaza, acudir a un profesional para evaluar la situación y eventualmente establecer un tratamiento de modificación de conducta.

Tratamiento y modificación de conducta

El tratamiento de la agresividad se realiza a través de métodos de contracondicionamiento y desensibilización. Las sesiones que se requieren están establecidas en una visita con el etólogo clínico, que además se encarga de redactar un protocolo de riesgos. Estas técnicas son reservadas para profesionales y se aplican generalmente a todos los tipos de agresividad.

Perro negro agresivo

Contracondicionamiento

Es el proceso por el cual se cambia la percepción sobre algo, y se consigue una respuesta distinta frente a un mismo estímulo.

Contracondicionamiento clásico

Sólo al ver el estímulo se asocia un premio

Contracondicionamiento operante

El perro obtiene el premio si cumple la orden, aprendida previamente fuera del contexto.

Desensibilización sistemática

Durante este proceso el perro está expuesto gradualmente al factor que le produce reacción exagerada, en situaciones de calma. Requiere mucha sensibilidad y un conocimiento profundo de las señales de comunicación del perro.

Conclusiones

Muchos propietarios creen tener perros agresivos mientras en realidad, los perros aún están en un estadio de reactividad. Saber identificar el nivel en el cual se encuentran los perros en la escala de las emociones ayuda a prevenir la agresividad. Actuar conscientemente y responsablemente es fundamental para poder enfocar el problema y canalizarlo al momento oportuno a través de tratamiento profesional.

 

Autor: Valeria Bernabei

www.personaldogtrainer.org

 

 

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