Pet corrector: ¿que es? ¿funciona?

pet corrector

El Pet corrector se ha vuelto de moda. Es un espray que promete “corregir el comportamiento”, emitiendo un sonido desagradable para el perro.

¿En qué consiste? Se presiona cuando el perro está haciendo algo que no debería. Ya que no le gusta, el perro debería de dejar de hacer el comportamiento indeseado.

Cuántas veces hemos deseado interrumpir la conducta de nuestro perro con un simple botón. A veces es tanta la insistencia en mostrar un determinado comportamiento y desbordante nuestra frustración que seguramente un método que promete la solución instantánea a todos los problemas es fuertemente tentador.

Sin embargo me gustaría articular esta reflexión alrededor de algunos puntos para explicar las desventajas de aplicar el Pet corrector

    1. El perro no es una máquina y tiene emociones. El perro es un ser sensible que puede experimentar un amplio abanico de emociones: felicidad, tristeza, miedo, angustia, ansiedad de diferentes intensidades según la circunstancia y su estado de ánimo en general. De forma muy parecida a nosotros. De por sí recurrir a una herramienta que promete solucionar el problema con una simple maniobra me parece altamente reductivo de la complejidad del comportamiento canino.
    2. Como el perro aprende. El perro aprende haciendo asociaciones. Por un lado de una acción positiva que viene reforzada nos esperamos la repetición de la acción. Por otro lado una acción que viene ignorada nos esperamos la reducción y finalmente la extinción del comportamiento. En general de una acción negativa deriva una aversión hacia la fuente de este estímulo. Parece algo muy sencillo y consecuente. No siempre es tan fácil porque precisamente intervienen las emociones que no son de nivel constante y prevenibles. Pero ya solo si siguiéramos el esquema de condicionamiento tradicional, hay muchas más probabilidades de que un perro aprenda si incentivamos la acción que queremos de forma positiva, acompañándola con un premio.
    3. El sonido del Pet Corrector simula el de un depredador. El sonido que produce es considerado negativo por parte del perro, es como un silbido de un cascabel para entendernos. Entonces por un lado es molesto, por otro lado evoca algo peligroso. Así puede desencadenar respuestas de miedo. 
    4. Se trata de un método aversivo. Al igual que otros métodos, como es el espray de agua por ejemplo, el PET Corrector es un método aversivo, o bien un castigo. Se trata de algo desagradable que se asocia a una determinada acción hecha por el perro. Podemos pedir claramente a un perro qué queremos de él y motivarlo para que siga prestando atención y realice lo que pretendemos, sin necesidad de castigo o aplicación de métodos aversivos. Es una cuestión ética pero también una cuestión de conveniencia en el proceso del aprendizaje. Lo que hace un castigo o un método aversivo es “cortar” la conducta en corto plazo. No hace que el perro aprenda lo que sí es bueno que haga (dando por hecho que seamos nosotros los que decidimos lo que es bueno y malo para un perro…). Además el perro puede habituarse al sonido producido para desalentar una acción. Así este como otros métodos negativos pierden de eficacia en poco tiempo. También pueden producir un empeoramiento de algunos problemas de conducta, como por ejemplo la agresividad.
    5. Es difícil aplicarlo en manera “correcta”. Si lo que se pretende es interrumpir una conducta indeseada mediante un castigo, el Pet Corrector es una “opción”. Sin embargo para lograr este efecto hay que activarlo justo cuando el perro está cumpliendo el comportamiento no deseado. La mayoría de las veces se utiliza cuando el perro ya ha comedido a acción y no se excluye el riesgo de paradojicamente reforzar la conducta. En otras palabras, este dispositivo debe de utilizarse en el preciso momento en el cual el perro “se porta mal”. Esto implica llevarse el espray a todos lados y a tener muy bien entrenado el sentido del tiempo adecuado para intervenir. El riesgo de aplicarlo mal es muy alto.
    6. Se ignoran las causas que producen el comportamiento indeseado. Cuando se recurre a un método de este tipo, no se tienen en cuenta las causas que están detrás del comportamiento. La mayoría de las veces el perro tiene un alto nivel de ansiedad o tiene miedo. Por estas causas ladra o presenta un comportamiento reactivo o tira de la correa. Si lo que hacemos es aplicar un castigo para intentar bloquear estas manifestaciones de un estado de ánimo alterado, no estamos tratando las causas. Estamos impidiendo que las emociones se expresen generando una mayor ansiedad y un mayor miedo.
    7. Es totalmente desaconsejado en casos de ansiedad y miedo. Si el perro es especialmente sensible, un sonido aversivo como este puede aumentar su desconfianza y agravar los problemas de comportamiento.
    8. El castigo proviene indirectamente del propietario. Aunque el propietario no está interviniendo con su cuerpo para interrumpir la conducta, el perro puede asociar la experiencia desagradable con el propietario. Esto es un punto muy importante: a la base de una buena relación con nuestro perro está la confianza que reponen en nosotros. Si usamos métodos aversivos el vínculo se deteriora. Por consecuencia los problemas de comportamiento tienen la tendencia a empeorar.

Ejemplo de aplicación

Imaginamos un caso clásico de aplicación del Pet corrector. Cuando el perro ladra a otro perro. Para empezar no vamos a investigar porque ladra a otro perro. Esto puede ser por curiosidad, por excitación, por miedo, por agresividad – competición, territorialidad, etc. etc. En cualquiera de estos casos, en cuanto ladra el perro oye el sonido desagradable del espray. Irá creando una asociación negativa a la presencia de otro perro. Perro=experiencia no agradable. Por consecuencia el problema no solamente persiste. Puede también empeorar porque el perro pasará rápidamente a modificar su comportamiento para adaptarse a esta circunstancia. Su reacción puede intensificarse. O bien simplemente puede inhibir un comportamiento que puede derivar en frustración y otras emociones.

Cambio de paradigma: el bienestar como principio y como objetivo. Adiestramiento canino en Barcelona

Si pensamos al bienestar de nuestro perro, hay muchas formas alternativas de mejorar su comportamientos. Corregir un comportamiento sin profundizar las causas es un mal hábito y acarrea muchos riesgos. Definitivamente no hay fórmulas mágicas y los tratamientos profesionales requieren frecuentemente un cambio de paradigma y mucha dedicación. Al contrario, los métodos que prometen una solución rápida a los problemas pueden generar más problemas. Además no tienen en consideración la complejidad y la peculiaridad de cada individuo.  

 

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